25 de junio de 2012

Va por ti


Podría haber sido mi compañero de pupitre en el colegio, mi amigo de pachangas en el Instituto en una de esas tardes en las que el estudio se convertía en algo secundario y también podría haber compartido conmigo muchas de esas noches universitarias de las que se recuerdan toda la vida por la intensidad con la que se viven…

Tenía mi edad y por eso me ha impactado mucho más. Mentiría si dijera que al escribir estas líneas estoy haciéndolo como uno más. Este, sin duda, no es uno más, y el exceso de humedad que me rebosa en los ojos lo evidencia. Estoy llorando.

No entiendo nada. No entiendo esta vida. No comprendo por qué da golpes tan bajos, por qué trata tan injustamente a quien le sobraban años para tropezar, experiencias para volver a levantarse, tumbos que dar de un lado a otro, parrandas que disfrutar al ritmo de una juventud en la que estaba metido de lleno.
No le conocía y supongo que por eso más de uno no comprenderá mis sentimientos que brotan a cada palabra de estas líneas que escribo como si me tocase cerca. Quizás soy un sentimental, quizás un ingenuo que todavía no conoce la vida y que por tanto no sabe que esta, en ocasiones, tiene estos caprichos… Quizás sea así. Pero mi interior me ha empujado a expresarme en estas líneas.

Desde ayer lo minimizo todo. Todo lo veo secundario. Estoy tocado. Solo pensar que me podría haber tocado a mí me deja sin aliento, me invade de desgana, me arrebata de un golpe la idea del pasado mañana… Solo existe el hoy.

Va por ti.

Descanse en paz Miki Roqué.   

7 de junio de 2012

Obituario de Manolo Preciado


Hace escasamente cuatro meses Manolo Preciado se despedía de la afición del Sporting prometiéndoles que sería de ese equipo toda su vida, que sería socio del Sporting “hasta que me muera” Desgraciadamente el destino ya le había puesto fecha a sus andanzas por estos lares. 

La vida se le ha hecho corta pero desgraciadamente intensa. En apenas una década ha perdido a su mujer, a su hijo adolescente y a su padre. La primera por un cáncer y los últimos por sendos trágicos accidentes que predispondrían a cualquier persona a maldecir al destino por cebarse en exceso. Dicen que la pérdida de un hijo es la mayor losa que puede caer sobre la conciencia de un ser humano. Y en pocos meses, no solo tuvo que cargar con ese peso insoportable sino que también su padre se le fue para siempre.

La puñalada definitiva le ha sobrevenido cuando iniciaba una nueva andadura por el sótano del fútbol español. Pretendía conseguir lo que ya había conseguido en varias ocasiones con otros equipos: ponerse al servicio de los modestos para regalarles la gloria que la vida tanto le negó a él.

Se va un tipo de los que estamos más que necesitados en los tiempos que corren. Su máxima era la de hablar claro, la de no achantarse por mucho rival que tuviese enfrente o por mucho chulo que pretendiese amilanar a sus jugadores. Así era Manolo. Buena persona, según quienes más le conocían. Un tipo irrepetible según algún comentarista deportivo que tuvo la gran suerte de conocer a este cántabro de pro.

Decía Preciado que  “La gente no te engaña cuando la miras a los ojos o te da un abrazo llorando. Hay sentimientos que no se pueden fingir”. Hoy el mundo del fútbol es incapaz de esconder que su pérdida deja huérfana a alguna afición y un profundo desconsuelo en quienes todavía creemos que quedan personas íntegras.

En otra ocasión también aseveró que ante los golpes de la vida –tantos y tan duros- prefirió mirar al cielo y crecer a pegarse un tiro. Hoy ese cielo que le sirvió para levantarse tras los arrebatos ha decidido reunirlo con los suyos allí donde la eternidad mitifica a los grandes.




25 de abril de 2012

Pep, hasta la cantera siempre


Tenía que llegar y ha llegado. A Pep la cantera le llevó a la gloria y le permitió modelar un proyecto a base de nueva hornada pero, es posible, que también le haya acarreado consecuencias indeseadas al haberles dado demasiado protagonismo a ciertos chavales quizás no preparados para estar a la altura de partidos de semejante trascendencia.

La soltura y malicia de Drogba frente a la inocencia y las prisas por demostrar su valía de un lampiño Cuenca. No son partidos para novatos ni para hacer experimentos con gaseosa.

Cierto es que pasado el toro, todos toreros y las críticas sobre Pep no han hecho más que comenzar pero, lo mismo que criticamos los desaciertos de Pep, no deberíamos dejarnos llevar por el calentón del momento y cargar sobre sus espaldas una carga demasiado pesada, demasiado inmerecida.

Podemos defender que nunca debió aceptar una temporada más, esta en la que su proyecto agoniza, languidece… pero, en su día, firmó su renovación motivado por el impulso que da estar montado en la cresta de la ola y animado por una afición que teme quedarse huérfana de Pep.

Si bien sería un acto de injusticia suprema anteponer lo inevitable del final de una era sobre la época dorada que Pep ha traido al Nou Camp. El Barça ha alcanzado su culmen. Han llegado a ese punto en el que se tiene tan asumida la victoria que no se disfruta y cuando se tropieza con la derrota se buscan excusas en la mala suerte y en las decisiones tomadas.

Guardiola se irá si no hoy, mañana y vendrá otro que tendrá que lidiar con una institución –incluyendo afición, directiva…- resacosa de una borrachera de victorias que la ha hecho dependiente.

Pedirá, por tanto, más y llegará el momento en el que, con la perspectiva que da el echar la vista atrás en el tiempo, pedirán que Pep regrese para dar nombre al innombrado Campo Nuevo. Para entonces las nuevas generaciones ya no serán únicamente culés.

26 de febrero de 2012

Merece la pena

Las paredes de una casa derruida le sirven como parapeto para cubrirse de la metralla y, al mismo tiempo, le escoltan para analizar la escena con detenimiento. Un paso en falso en estas calles desiertas equivale a morir. Probablemente no haya vida más allá del descuido.


El objetivo de su cámara son los ojos del mundo. El día que decidió despegar de su tranquila casa rumbo al infierno de un país en guerra estaba convencido de que volvería. Posiblemente mutilado. Quizás en un ataúd envuelto con la bandera de su país, el mismo país que decidió unirse al batallón que derribó un régimen opresor a base de bombardeos. Volver sano y salvo, lo tenía claro, era tan probable como que le tocase un premio importante de la lotería. Y aún así marchó. “Merece la pena” fue todo lo que dijo.

Sabía que la labor desarrollada no se mediría en horas extraordinarias. La jornada laboral no viene marcada por ningún contrato. La primera ráfaga de metralleta no esperará al amanecer ni se irá apagando con las últimas luces del día. Resultaría estúpido pedir al reloj que marcase el orden de las horas donde reina el caos.

Tras asegurarse de que la situación, a priori controlada, le permitiría cruzar la calle se levantó decidido, cámara en ristre, hacía los últimos metros. Hacía la huída final.

Fue una bomba lanzada desde el aire como podría haber sido una mina oculta bajo lo que parecía ser un escombro. Pero fue. El máximo nivel de alerta en las guerras es insuficiente. Librarse de la bala perdida es decisión del destino.

El temor a la muerte nunca estuvo entre sus debilidades. Su temor era a la vida, a una vida discurrida de semejante manera. A pesar de la corta esperanza de vida de aquella población pensaba “cualquiera de estos ya vive demasiado para una vida tan desgraciada”

Sus compañeros lo reconocieron por el lema que llevaba inscrito en la correa de su cámara: “Las guerras van y vienen pero los reporteros de guerra son eternos

8 de abril de 2011

¿Todo vale en periodismo?

Quizás los escrúpulos hace tiempo que dejaron de ser receta de medios a la hora de tratar la información. La noticia se convierte en un ¿alguien da más? que acaba despistando por los cerros de Úbeda y se convierte en un concurso de vísceras sin límites ni líneas rojas infranqueables.

En cada noticia ya no se busca la información sino la imagen. Cuanto más escandalosa, mejor. Cuanta más sangre, mejor. Burro grande ande o no ande. Al final extraemos conclusiones varias y la más importante, sin duda, es que hemos alcanzado el cénit de la falta de decencia: cuanto más, menos. A más deseos de vender, menos reparos en hacerlo como sea.

Parece como si nuestra sociedad estuviese hambrienta de imágenes impactantes, como si nuestros medios hubiesen olvidado que la sensibilidad forma parte de lo social, como si se hubiese pasado de la figura del censor a la filosofía del todo vale, a la quema implícita del código deontológico del buen periodista.

Deberían de saber diferenciar entre la noticia y la exclusiva de revista de corazón. No todo vale. En las guerras por el share debería haber armas prohibidas. No alcanzo a entender cómo se puede utilizar a las personas más indefensas en favor de las cifras. Una vez más los números adelantan a las personas y no hay ningún radar a mano que fotografíe sus malas artes.

Una imagen vale más que mil palabras. Hoy día creo que pedimos más. Queremos que, a peso, una imagen valga por sí misma un infinito, que lo valga todo. Pasamos de palabras porque no necesitamos agoreros de los nuevos tiempos ni embaucadores profesionales que oculten realidades prohibidas. Para palabras ya tenemos el Twitter. Santo y seña de la libertad de los tiempos modernos.

7 de abril de 2011

Bruselas vuela en clase hypocrisy

Entre austeros de boquilla anda la cosa. Entre bocazas de los tiempos de miseria que nos han tocado sufrir se mueve el patio. Dime con quién andas y te diré quién eres. Si andas despilfarrando serás un caradura para ese nuevo Dios que todo lo comenta, ese a quien han convenido en bautizar como San Twitter.

El arrebato de indignación al que puede uno llegar es comparable, como poco, a la hipocresía de nuestros representantes en ese superparlamento que no representa a nadie. Están en misa y, a la vez, repicando. Cosas de la vida. Por un lado te abrochan el cinturón bien fuerte para que no se te ocurra despilfarrar y, por el otro, se lo aflojan de tal manera que a las arcas públicas se le caen los pantalones. El resultado es que sus miserias se quedan con el culo al aire. Nuestra dignidad, a la altura del betún.

No entiendo como puede ser que quienes hacen turismo viajen en clase de negocios. No me entra en la cabeza. Tampoco puedo entender que llamen business a lo que nada tiene que ver –supuestamente- con los negocios aunque seguramente, puestos a descartar, descartemos antes lo de clase turista.

O sus señorías son muy cómodas o quienes permiten semejante dispendio –léase, ellos mismos- ignoran una realidad tan grande como el propio parlamento: lo que ellos gastan en un viaje de ida y vuelta a Bruselas no lo gana un obrero español en un mes ni aunque se ponga ciego a horas extras.

Primero el revuelo y luego las excusas. Yo no sabía, yo no me di cuenta, me engañaron… No nos vale. Se les vio el plumero. Se demostró que la comodidad pudo más que la apariencia. Que clase business suena mejor que turista. Que dos horas escasas de viaje sumadas a otras tantas sentados y sentadas agotan las posaderas del más vago. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

6 de abril de 2011

España, la excelencia de los tontos

Un tonto hace a un ciento si le dan lugar y tiempo. Asturias, paraíso natural. España, paraíso de la mediocridad. Y en época de fiar votos el tema gana enteros, se coloca en la pole position con permiso del Ferrari del empleo que sale por la zona limpia de la pista. Barra libre de promesas. Bebe con responsabilidad. Ni puñetero caso.

Vivimos tiempos de máxima competencia en todos los ámbitos. El problema es que no hay competiciones a las que apuntarse porque hace ya mucho tiempo que las únicas federaciones que alistan gente son las del empleo. RFEF es, en realidad, la Real Federación Española del Fracaso.

Esperanza Aguirre parece que sufre de optimismo. Lo lleva en el nombre. Cuando los datos de los PISA y demás compañeros de viaje nos embarran con un nivel educativo cercano al subdesarrollo la presidenta de los madrileños pronuncia vocablos de altura como élite, excelencia… que nos suenan más bien a alemán o finlandés. I don´t understand, lady.

La idea, cuanto menos atrevida en el contexto de segundones en el que intentamos sobrevivir, parece llamada a recibir toda clase de calificativos por parte de esa ex izquierda que lo más suave que ha hecho en este país es desanimar a las nuevas generaciones con un futuro que se presenta en las listas del paro. Así no hay quien estudie.

Dicen que se pretende crear guetos pero lo único cierto es que no hay peor gueto que el de la incompetencia, la miseria, la desmotivación, la exclusión por falta de oportunidades, la indigencia forzada a base de políticas mediocres implantadas por mediocres… Esos son los verdaderos guetos de la España que nos ha tocado sufrir. El pan nuestro de cada día pero sin pan.

Qué pedimos en un país en el que siempre se han fomentado las oportunidades artificiales y artificiosas a base de subsidio para los que peor estaban pero no se ha premiado a quienes hacían algo por mejorar la situación de aquellos. Qué pedimos. Qué pedimos a un país que prima las oportunidades de quienes fracasan segregándolos con apoyos y que, por otro lado, no hace lo mismo por quienes sobresalen por el otro extremo. Qué pedimos…

Definitivamente, se gana más pidiendo que dando.

5 de abril de 2011

Sucesión, mentiras y falsas euforias

A los socialistas se les va la fuerza por la herida sucesoria. Tienen que buscar ya incluso recetas extra políticas para poner orden en el tinglao que se ha montado en la casa de Ferraz tras la anunciación de ZP de irse pero quedarse.

El sábado ZP inauguró un cisco nuevo con dar a luz, a la luz pública, la noticia que todos deseábamos -más que esperar- y que permanecía suspendida en el ambiente invisible como las partículas radiactivas de Fukushima. El riesgo para la salud de quienes la catan es semejante en ambos casos.

Ahora parece que tocan las bolas de Adviento en plena Cuaresma. Que si tenía claro desde 2004 que solo estaría dos legislaturas, que si sus camaradas le han respetado los tiempos, que si la abuela fuma habanos como Castro… Al primer ´que si´ habría que responderle que no se lo cree ni su conciencia, al segundo simplemente hace falta echar un vistazo a la hemeroteca de Fernández Vara y Barreda. Quién quiere enemigos gozando de tales amigos.

Y dicen en Ferraz que ZP está que se sale. No les falta razón. Ya se está saliendo del puesto de mandamás rojo y feminista desde este mismo sábado. A cada minuto que pasa se sale más. Se sale más de Ferraz y se sale más de Moncloa. A mi abuela le preocupaba una barbaridad que se le saliesen las lechugas. Al PSOE que se salga ZP les convierte en entes eufóricos.

Argumentan sus huestes que han pillado al PP con el pie cambiado pero lo cierto es que a ZP la zancadilla se la han puesto sus maliciosos compañeros de pupitre en la bancada izquierdista patria. Desentendido del peso que Sonsoles había grabado a fuego en su conciencia ZP se entretiene en arengar a las tropas lanzando máximas judocas: aprovecha la fuerza del contrario en beneficio propio. A este paso el PPSOE se quedará el Congreso en propiedad. Bienes gananciales. Tanto monta, monta tanto.

Y entretanto Iglesias y Bono reconociendo secretos que en su día fueron guardados en el mejor de los baúles: el del interés político, el de los tiempos marcados con precisión de relojero. Secretos que se convirtieron en mentiras para ocultar la decisión de la década, para guarecer en las paredes de los despachos el negro futuro del partido que tiñó del mismo color los designios del país que le permitió caer en sus manos.

4 de abril de 2011

En la sucesión no comerán faisán

Genio y figura hasta la sepultura. Gracias ZP. Cuántas semanas, cuántas portadas, cuántos artículos de opinión y apuesta para que al final todos nos hayamos quedado con la sensación de muerte anunciada. Sensación de que ya todo estaba cumplido. C´est fini, monsieur.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Como acostumbran los medios nos han jartado a documentales de la historia ZP tras la decisión adoptada pero eso ya a nadie le importa. El presidente se ha quedado en tierra de nadie. Poco importa ya su estancia terminal a los mandos del timón de un barco que hace aguas por todas partes.

A otra cosa mariposa. Todos hacemos cábalas. Dejaremos de echar la quiniela en lo que queda de legislatura para rellenar porras sucesorias en las esquinas de las calles. Si llamamos loco al que pone un 7-0 en la porra de final de Champions no menos trastornado estará quien apueste un euro a que Rubalcaba será el sucesor de la herencia ruinosa del abuelo ZP.

Que no nos tomen por tontos. Nadie en sus sanos cabales expone a tanto guantazo a quien desea dejar en su testamento político la propiedad de semejante título. Malos a lo mejor, tontos nunca. Busquen fuera de hipódromos y encontrarán. Los congeladores en Ferraz siempre fueron más conservadores que en ningún otro sitio.

Y luego nos embelesarán con las prostituidas primarias. De lo que veas créete la mitad, de lo que no veas no te creas nada. Quién verá las disputas de despacho de aquí a la consumación de la sucesión. Quién verá los cuchillos afilados que vuelan por los aires de más de un salón oficial. Quién los viera.

Que no nos vendan la moto de democracias internas que se convierten en dedazos de despacho cuando las cámaras enmudecen, cuando los poderes fácticos toman la palabra, cuando los barones dan el golpe encima de la mesa y cuando los puestos y prebendas colman las ansias de poder de los que aceptan la rendición.

Que no lo llamen proceso democrático cuando lo que quieren decir es proceso político.

1 de abril de 2011

CAM y camisas de once varas

Dios salve al sector financiero español. La joya de nuestra corona o eso decían. La guinda del pastel. El ser o no ser. El todo o la nada. Así de duro.

Las prisas nunca fueron buenas consejeras pero vivimos en un continuo San Fermín en el que el toro no es de carne y hueso sino de músculo financiero. Nos hemos perpetuado en ese 7 de Julio eterno que no termina en el que el peligro que corremos no es el de una cornada sino más bien el de una intervención. Huele a cuerno quemado. Huele a ruinas. Ya se respira polvo de escombros.

Son las consecuencias de meterse en camisas de once varas. Hablamos de exposiciones y no precisamente pictóricas ni artísticas. Hablamos de exposiciones al ladrillo, a esa promoción inmobiliaria que más bien ha resultado ser una democión y que se ha acabado convirtiendo en la estocada final a un rosario de despropósitos consentidos.

Y ahora parece ser que aunque todos los caminos nos conducen a Roma queremos obviarlo. No queremos darnos cuenta o, al menos, pretenden que no nos demos por enterados de que una intervención es lo mismo que una nacionalización. Lo mismo me da que me da lo mismo. ¿Quién es, sino, el que paga la ronda?

Tenía gracia el nombre que pretendían darle a esa especie de tinglado multiregional en el que los desmanes de las administraciones asturiana, cántabra y extremeña se iban a ver disueltos en totum revolutum artificial que, tarde o temprano, acabaría estallando. Base. Banco Base querían llamarle. Si no tenía pies cómo iba a tener cabeza, me pregunto.

Ahora tan solo falta que hagan sus apuestas. Los pesos pesados de la cosa ya andan a la subasta. ¿Alguien da menos? En la búsqueda desesperada de salvavidas la caja mediterránea poco más puede pedir. En todo caso alguna plegaria.

31 de marzo de 2011

Gibraltar bien vale un viaje absurdo

Nos salen ya por las orejas tanto viaje absurdo, tanto discurso edulcorado y tanto banquete tripero que siempre acaban degustando los de siempre, los huéspedes palaciegos.

En un entorno catastrófico en el que los súbditos regios intentar a dura penas no sucumbir en el intento de bucear por las turbias aguas del panorama patrio, se nos presenta un tal Carlos que viene de visita oficial con su prole, también oficial, a base de libras contantes y sonantes.

Lo que hay que aguantar. Y claro, luego se nos presentan desmayos de guardias y guardianes, improvisaciones de niños y profesoras encantadas de semejante visita y, cómo no, analistas de moda que pretenden escudriñar hasta las entrañas los modelitos de pasarela lucidos por las consortes.

Qué nos queda. Después de esto qué nos queda, me pregunto. Ante semejante visita me ronda sobre la cabeza el interrogante existencial sobre las consecuencias, los resultados y lo sustancioso de la visita. Quizás solo quede eso, la visita. Menos da una piedra y manca más.

Para la hemeroteca quedarán las palabras del príncipe Felipe sobre el inacabado, inacabable y, en cierta medida, artificioso conflicto del Peñón que rendimos obligados en Utrecht hace ya casi tres siglos y por el que todavía suspiramos. Pa ti pa siempre. Artículo X.

Será por eso por lo que sus gentes no quieren ni oír hablar de España. Hasta en el Mundial de fútbol prefieren que perdamos. Los últimos serán los primeros. Últimos en Utrecht pero primeros en Sudáfrica. ¡Ole!

Y lo más importante. Tanta portada principesca, tanta aparición felipiana, tanto protagonismo, tanta delegación de funciones, tanto, tanto, tanto… Quizás llegó en el momento de aplicar lo que decía el clásico: de joven te toca gustar, de viejo te toca no molestar.

30 de marzo de 2011

Ciegos con tortícolis

Decía Goebbels en sus recetarios de propaganda política que una mentira repetida mil veces al populacho se acaba convirtiendo en verdad. En España diríase que incluso se convertirá en verdad suprema. Tan mal nos han acostumbrado nuestros mayores políticos.

Corren tiempos de zozobra, de atontonamiento generalizado en el país de los tontos, en todos los rincones del mundo parecen cocerse habas pero ¡ay en España! Aquí, como glotones comensales de creérselo todo de cabo a rabo, cocemos a calderadas las historias que nos intentan meter dobladas para deglutirlas con mayor facilidad.

Lo he dicho y lo repito. No hay más ciego que el que no quiere ver y en España parece que todos nos hemos practicado demasiado en eso de torcer el cuello a modo de mirar para otro lado. O no queremos ver la realidad porque es demasiado fea o preferimos hacernos los tontos. Un tonto hace a un ciento si le dan lugar y tiempo.

Hace ya mucho tiempo que del vocabulario empleado en las altas esferas, las más distinguidas proles, despareció esa frase tan políticamente correcta de la asunción de responsabilidades. Ni siquiera se habla ya de responsabilidades. La catadura política se mide en onzas de oro. Como antaño.

No hablamos de jugar a las canicas. Hablamos de jugar a ser terroristas. Hablamos de canjear tratados políticos. ¿A cambio de qué? A cambio de arrepentimientos forzados, a cambio de palabras falsas, a cambio de rodilla, de sumisión, de sometimiento. A cambio de dar la razón a sabiendas de que implica asumir los errores nunca cometidos. A cambio de que seamos putas y tengamos encima que poner la cama. ¡Virgencita, virgencita que me quede como estoy!

Se aprovechan de nuestra situación. En los últimos tiempos solo nos preocupa un camino: el que nos lleva a la oficina de desempleo más cercana. Así de triste es el hábitat en el que se mueve ese ser humano, ser vivo… ese sujeto al que llaman español.

29 de marzo de 2011

Se acabó la fiesta (continuará)

Se bajó la chapa del chiringuito. Parece como si nuestros políticos hubiesen dicho aquello del ´apaga y vámonos´. Se acabó la fiesta de la inauguración, se clausuraron sus pomposos actos y se recogieron los cambalaches. La ley habló.

Y es que llegó la hora de la verdad. ¡Que no son molinos Sancho, que son gigantes! Llegó la hora de enfrentarse a la realidad amarga tras la dulce realidad de las inauguraciones que ya empalagaba. A las arcas de más de un municipio hasta le van a salir caries de tanto exceso.

Hemos llegado incluso a inaugurar aeropuertos sin aviones, conservatorios sin ni siquiera la presencia de la solitaria primera piedra. ¡No hay más ciego que el que no quiere ver! Pero es que yo no veo los aviones en Castellón por ninguna parte. ¡Santa Lucía me libre de la ceguera!

Pensé, ingenuo de mí, que las cintas de obra se agotaron con tanto Plan E pero me equivoqué. Los inventarios todavía aguardaban colchones de seguridad para hacer frente al encintado de tanta inauguración estrella. ¡Dime de qué presumes y te diré de qué careces! Presumen de proyectos y carecen de ellos.

Lo de confundir churras con merinas es tan cierto como que algunos confunden número de inauguraciones con número de votos. Lo llevé a las matemáticas y me di de bruces con la fórmula de la estupidez: si más inauguraciones son más votos el resultado es evidente. Ignorancia elevada al cuadrado.

Se bajó el telón y aprovecharon hasta el último minuto para bajarlo. ¡Hasta ese simple gesto lo convirtieron en inauguración! A este paso, en las próximas citas con las urnas veremos a más de uno inaugurando oficinas de desempleo. Y a más de uno aplaudiendo el corte de cinta. Es España, ¡estúpidos!

28 de marzo de 2011

Botín y los cuarenta mandones

Ya nadie es profeta en su tierra. Ya nadie ordena las labores de su casa como desea o como buenamente le dejan. El problema es ese. Que ya no le dejan.

La visita de quienes manejan los cuartos de este país a su antojo a territorios monclovitas no sabe uno si le hielan el alma o si les hacen temblar el bolsillo. Demasiado traje, demasiada corbata, demasiado tirante…

Las reuniones cordiales parecen haberse convertido en compadreo. Ya se sabe, la confianza es cansina por naturaleza. Los excesos en las relaciones nunca condujeron a buenos puertos. Que se lo digan a más de uno…

No me gusta ni un pelo que los empresarios manden firme a ZP. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Cada capitalista empresario a mandar en su empresa y cada político a mandar en su huerto, en su ámbito arrendado temporalmente hasta que el votante arrendador de sufragios le largue por impago. Impago de propuestas convertidas en papel mojado.

Quién es ese tal Botín, me pregunto, para indicarle al presidente del Gobierno –de nuestro Gobierno, del Gobierno de todos los españoles- la fecha, manera y forma de salida. Quién es él. En qué lugar se enamoró de la cosa de gobernar. Intentar barrer casas ajenas sin antes barrer la propia. Así le llaman en los barrios donde se ahogan regados por tanta sucursal.

Cuanto más tontos nos hacemos más tontos se creen que somos. Dos más dos, cuatro. Nos quieren vender la moto de las 30.000 becas formativas para los jóvenes en un país cuyas universidades atestan y cuyas colas del paro también atestan. En España nos empeñamos en pasar del ´pan para hoy y hambre para mañana´ al ´hambre para hoy y para mañana´. Si no quieres caldo, te damos tres tazas. Ministerio del Absurdo. Gobierno de España.

Me decían un día que en España no cabe un tonto más. Con todos mis respetos, entre nuestros grandes empresarios no cabe un listín más.

25 de marzo de 2011

Nuevo LP del Congreso

La lista de los números 1 ha llegado al Congreso. El patetismo también. La pérdida de tacto con una realidad que abruma también. La idiotez ha acabado por anegar las salas de una institución que pensábamos disponía de diques suficientes para evitar que entrara. Una pena no aplicar las efectivas técnicas japonesas contra tanto tembleque estructural.

Si ayer era Rubalcaba quien discurría aquello de que el PP entona en la soledad el “Sin ti no soy nada” de Amaral, ahora Soraya supera el absurdo e invita a los socialistas a ponerse como himno el “asEREjé” de las Ketchup. ¡Menudo tomate! ¡Cuánta sandez hay que aguantar!

Mientras tanto ZP cantará “La, la, la” de Massiel mirando para otro lado cuando le preguntan por los problema de España. Hacerse el tonto le llaman por mi tierra. Al tiempo, al Congreso seguirán asistiendo “4 elementos” que diría La Musicalité.

Qué tiempos aquellos en que los diputados desahogaban sus trifulcas a base de Ducados negro en la cafetería de la cámara con la compañía de una copita de coñac aderezada con algún que otro debate extraparlamentario. Hoy, vista la moda del cante entre nuestros infames representantes, todo podría acabar pareciéndose más a una barra de cabaret que a una institución seria.

Es para mear y no echar gota que diría el otro. Cantar es una forma de escapar. Es otro mundo que diría Edith Piaf. ¡Qué razón! Llegamos, por tanto, a la conclusión de que este Gobierno afina la voz para escapar de la realidad, para evitar enfrentarse a los fantasmas que merodean en cada esquina donde las miserias presidenciales se amontonan.

Desapareció Labordeta y pensábamos que con él se habían marchado para siempre las sensaciones de la jota aragonesa en el discurso de los Presupuestos y la anécdota pueblerina en las sesiones de control. Los que le sobreviven se empeñan en demostrar que su memoria aún perdura.

24 de marzo de 2011

Portugal, Europa tuvo la culpa

La desidia se convirtió en tragedia. La pasividad de todos en la bonanza nos impidió ver más allá de nuestras narices lo que se estaba cociendo en la cocina lusa. Otra piedra en el camino de esta Europa que pretende llegar a cum laude sin antes hacer los deberes. Así nos va.

Si el pelo no nos luce todo lo que desearíamos será por algo. Que se lo digan a los portugueses. Mientras todos en Europa nos creíamos los amos del mundo a base de ladrillazos, créditos rápidos y consumos por encima de nuestros ahorros. El más tonto hacía relojes. Portugal no encontraba la manera de subirse a ese carro.

Sus crecimientos económicos le dejaban sensación de fallo. Le situaron frente al espejo de la mediocridad en un entorno en el que el más pobre disponía de dos coches, casa de recreo y chalet en la Moraleja. Algunos, incluso, disponían de posibilidades para pagarlos. Los mortales, no.

Europa mientras tanto miraba para otro lado. Prefería dormir a pierna suelta, que nadie tuviese la osadía de despertarle. Qué fácil permanecer en la cima, impasible el ademán. En la caída no se piensa. Si llega, la torta es de espanto. Mientras tanto a vivir que son dos días…

Los últimos serán los primeros y así ha sido. Se les olvidó apostillar que, en Europa, los últimos son aquellos cuyas calidsades de deuda se asemejan a un vertedero y que, en consecuencia, deberán ser rescatado del mismo los primeros. Por ese orden. España, ¡manden firmes! Ar!

Ahora nos toca mirar de reojo a nuestros vecinos. A todo cerdo le llega su San Martín y, en todo caso, justo es reconocer que cerdo y marrano son sinónimos y que nuestra economía carece de la higiene necesaria como para andarse con tonterías, pijerías o botes de colonia. Cuanto antes pasemos a la ducha, mejor.

23 de marzo de 2011

El circo del Congreso

Las sesiones de control al Gobierno cada día se parecen más a tragicomedias aunque en este caso dudo mucho que su final sea feliz. Carecen de contenido útil hasta el punto que espero una proposición por parte de algún iluminado de los que merodean por allí para que propongan su supresión. No valen para nada.

El mayor problema que le veo a la deriva de los debates de examen al Gobierno es que se han convertido en monólogos que pretenden hacernos reír en un contexto que está para poca gracia. Pan y circo. Nos dan la piruleta de la ironía para que estemos entretenidos. En definitiva, nos toman por tontos.

Me pregunto dónde pagarán más. En el Club de la Comedia o en el Congreso de los Diputados. Supongo que en el primero, fundamentalmente por la asistencia a uno y otro lugar. A esa que dicen es sede de la soberanía nacional no acude ni el tato. ¿Para qué? Si no les pagan lo suficiente…

No está el patio para bromas pero se empeñan en prostituir en cada sesión la institución cuyo techo les guarece porque a nosotros nos dio la gana de ponerles allí un día de Marzo del año 2008. Quien se fue a Sevilla perdió su silla y, a este paso, van a quedarse todos de pie y de patitas en la calle por insultones. A mí, me han faltado al respeto con sus continuas bromas y sus faltas de asistencia repetidas. Quien avisa no es traidor.

Empiezo a estar harto de que, mientras el país se desangra por los cuatro costados, esa panda de vividores no sea capaz de ponerse en la piel del ciudadano que los sufre para comprobar, aunque solo sea por un instante, la crueldad de la calle, lo caro que resulta mantener gasolina en el depósito de todo vehículo no oficial. La vida es dura, solo para algunos.

Definitivamente esos que llaman diputados han perdido el norte. Olvidaron que su función principal era llevar los problemas de la calle a las instituciones. Olvidaron que para eso les pagamos. Olvidaron que existe una España que vive ajena a sus sandeces mientras, a duras penas, se levanta cada día para superar las dificultades que semejantes sujetos les ponen en sus caminos. Nosotros, mientras tanto, olvidaremos pero perdonar…

22 de marzo de 2011

Paradojas de la guerra

Llegó el día de dar explicaciones al pueblo soberano en la que dicen que es la casa de todos. Llegó la hora de poner el negro de la guerra sobre el blanco de la paz. El encargado de hacerlo no ha sido otro que el pacifista arrepentido quién sabe si por necesidad o por intentar que el resto nos tome en serio. Quién sabe…

“Quien le ha visto y quién le ve” decía Llamazares con una pegatina en la solapa de su chaqueta que ha rescatado del baúl de los recuerdos. Quién le iba a decir a Gaspar que volvería a utilizar ese complemento en la cara de aquellos que eran compañeros de fatigas en las manifestaciones contra la guerra de Irak. Quién se lo iba a decir…

El mismo que no condena los atropellos de la libertad en Cuba tiene la pachorra de venir hablando de gobiernos despóticos pero sin mencionar siquiera al dúo estático de los Castro. Quién te ha visto y quién te sigue viendo continua viendo a la misma figura despreciable. No caben medias tintas en la defensa de las libertades. Con ella o contra ella.

Las palabras movedizas de algunos han acabado siendo víctimas del tiempo que no perdona. Pasaron de la Alianza de Civilizaciones a enviar fuerzas de guerra a territorios que deberían estar libres de ella por obra y gracia de la ocurrencia del presidente. Va a ser que no.

Asesinatos para combatir asesinatos nunca fueron buenos remedios. Vuelve el espíritu GAL. Nos retrotraemos a un pasado que huele a campo de rosas rojas. Volvemos sobre nuestros pasos erróneos. Somos únicos tropezando dos veces en la misma piedra. Así nací, así crecí, así construí la historia…

No podemos hablar de defender a ciudadanos si estamos sembrando de Tomahawk los territorios libios a no ser que estemos dispuestos a contabilizar como fríos daños colaterales las vidas de seres humanos, a no ser que las vidas libias nos merezcan menos consideración que las iraquíes. Quién sabe…

21 de marzo de 2011

Libia... ¿Quién es ángel y quién demonio?

Todo en la vida es relativo. Depende de por dónde se le mire. Depende de cómo se le mire. Depende de cuándo y cuánto se le mire. En definitiva, depende. Y en Libia, como no podía ser de otra manera, también las cosas de la guerra dependen. Sobre todo de quien las cuente.

Gadafi, ese ser que un día se abría camino entre las aguas de la política europea a base de negocios millonarios, se ha convertido en el malo de la película. Quienes disponían territorios privilegiados para que asentara su jaima y pudiese soñar tranquilo ahora le despiertan del sueño y con ello no dejan dormir al resto de libios que pasaban por allí. Sin comérselo ni bebérselo. En esas andan los pobres.

En el lado opuesto, enfrente tenemos a los “representantes de la libertad”, los salvapatrias. Si los llamaron rebeldes fue por algo. Conocidos por sus contactos con el terrorismo islamista ahora nos los venden como defensores supremos de la libertad. Bengasi, cuna de combatientes. En su decálogo una idea clara: derrocar a Gadafi para repartirse el pastel. Mi mente no alberga dudas al respecto. Ninguna.

Ahora parece que las resoluciones de la ONU son verdades incorruptas. ¿De qué justicia hablamos, me pregunto, si cinco de sus decisores pueden vetar una resolución en la que se diga que el sol sale por el este? Vetos nunca fueron buenos amigos de las libertades. Las guerras tampoco.

Ya lo decía Sun Tzu en El arte de la guerra: aquellos incapaces de comprender los peligros inherentes al empleo de tropas, son igualmente incapaces de comprender cómo emplearlas ventajosamente. Me pregunto qué hacía Chacón planeando estrategias militares rodeada de mandos generales.

18 de marzo de 2011

Guerras, socialistas e hipócritas

Las guerras son guerras. Se miren por dónde se miren, suenen los disparos donde suenen y entierren a los muertos donde los entierren. Mientras tanto, el entretenimiento en llamarlas “actos de responsabilidad” no son más que cuentos de hadas en el país de las maravillosas hipocresías. No más.

El tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar. Los que ayer se colocaban detrás de la pancarta que dibujaba un ensangrentado “no a la guerra”, hoy prefieren mirar para otro lado y hacer oídos sordos. Su hipocresía es el mayor arma de destrucción masiva para nuestra democracia.

Los que ayer retiraban tropas en actos de pseudovalentía que escondían en sus acciones la cobardía propia de la liebre huyendo del galgo, hoy se presentan en el frente sin que se les mueva un pelo, sin caer en inmutación alguna… apostando por actos de responsabilidad. ¿Se puede tener más jeta?

Si ayer nuestras hazañas se movían en intentos continuos de fastidiar al tejano, hoy perdemos las posaderas por acudir a la llamada del teléfono negro, por acudir al encuentro interplanetario que dirían algunas con escasas luces mentales desde el despacho de un Ministerio. ¡Con un par!

Así es la vida. Nunca dirás aquello de que de este o tal agua no beberás porque el tiempo te acabará obligando a emborracharte en H2O. Nunca te coloques detrás de pancartas cuyos eslóganes te tendrás que acabar tragando en un futuro más temprano que tarde. ¡Que se lo digan a Valeriano!

Y en esas estamos. Con un presidente otrora de la paz y ahora de la guerra. Guerra justa, ¡faltaría más! Mira que estamos jartos de ver la paja en el ojo ajeno y nos cuesta un huevo y la mitad del otro ver la viga en el propio. No les costaba firmar joint ventures con artistas y demás de la ceja para llamar asesino al votante del PP y ahora el pacifismo ha desaparecido de su discurso. Libia, dirán, bien vale una guerra.