14 de junio de 2010

"No llores por un mundo que lucha...

... lucha por un mundo que llora". Estas palabras fueron pronunciadas por alguien no conocido -de grandes anónimos está la historia llena- y el contenido de las mismas no dejan lugar a la duda. Cuando una persona se apena por una situación que no comprende y se queda de brazos cruzados observando dicha situación, está incurriendo en un grave error. En su lugar lo apropiado sería levantarse, ponerse en pie y mirar al frente con la intención de cambiar la situación.

He de reconocer que hoy me invade un sentimiento de profunda tristeza. Desayunar con la noticia del retiro político de la gran Regina Otaola me ha dejado tocado, justo es reconocerlo. Nunca he admirado tanto a un político. Nunca he valorado tanto la humanidad de una persona. Nunca tendré suficientes palabras para describir la fuerza, la tenacidad y la responsabilidad que esta gran mujer ha ejercido en los últimos años en una tierra tan lacerada y demacrada por el terrorismo.

Hoy muchos articulistas han dado a entender que la todavía alcaldesa de Lizarza ha tomado esta decisión tras no recibir el apoyo, que desde mi punto de vista, tan justamente reclaman quienes se presentan en el País Vasco bajo las siglas de un partido nacional español. por parte de la dirección nacional de su partido. No estoy en condiciones de confirmar si ha sido así pero, si esa ha sido la razón principal, desde luego que no habría justificación para emplear esa actitud con alguien que, en su día quería irse, y decidió continuar hacia delante, en tan sombrío panorama, por cumplir la palabra que había dado a la también desaparecida -en términos políticos- María San Gil.

Siempre he defendido que los que optan a la alcaldía de cualquier pueblo perdido de Euskadi por el PP y PSE fundamentalmente, al acta de concejal de cualquier ciudad del País Vasco representando a los mencionados partidos... en definitiva a un cargo de peso político en la sociedad vasca bajo el paraguas de un partido con miras nacionales españolas, no lo hace por dinero. Uno no se juega la vida -a no ser que su estado mental deje mucho que desear- por un puñado de euros que, en no pocos casos, son 0 euros. De ahí que sea encomiable el desempeño de estas personas que dan el paso en el contexto que lo hacen.

Sirvan estas líneas para homenajear a los que, día a día, soportan insultos, amenazas, la presencia -siempre incómoda, pero necesaria- de los escoltas... por defender la libertad en un clima tan hostil como es, desgraciadamente, el de la preciosa tierra vasca. Porque todos ellos, al igual que Regina Otaola, no lloraron por una tierra que se desangra luchando por causas perdidas sino que dieron un paso al frente y decidieron luchar por esa tierra que, para nuestra desgracia general y la suya particular, sigue llorando.  



  

1 comentario:

Miguel Ángel González Morán dijo...

A mí hay varias cosas que me extrañan de la decisión de Otaola, sin pretender que se atisbe ningún tipo de sospecha en mis palabras.
Se me hace muy raro que el PP nacional o autonómico no haya dado todo su apoyo a Otaola cuando la convirtió en una bandera humana.
Pero, por otro lado, también se me hace raro que abandone ahora, cuando ha aguantado envites mucho más fuertes. Se me hace raro que cuando parece que hay un pequeño claro en un cielo que siempre ha estado lleno de nubes muy negras ella decida alejarse. El tiempo dirá...